En marzo, en nuestro proyecto Entramos Cantando, exploraremos una emoción intensa y poderosa: la IRA.
Aunque a menudo pensamos en la ira como algo negativo, es una emoción natural que todos sentimos en ciertos momentos. La ira aparece cuando percibimos que algo no es justo, cuando nos sentimos frustrados o cuando algo nos causa daño. Como todas las emociones, la ira tiene un propósito: nos impulsa a actuar y defendernos cuando lo necesitamos. Sin embargo, es importante aprender a expresarla de manera saludable para que no nos domine.
¿Cómo se manifiesta la ira?
Cuando sentimos ira, nuestro cuerpo nos da señales: el corazón late más rápido, los músculos se tensan, la voz puede subir de tono y nuestras expresiones faciales cambian. La ira puede hacer que actuemos impulsivamente, pero si aprendemos a reconocerla y manejarla, puede ser una herramienta para generar cambios positivos y resolver conflictos.
Este mes trabajaremos con canciones que representan diferentes facetas de esta emoción:

- «Zombie» de The Cramberries: Una canción icónica que utiliza la ira como un grito colectivo frente
a la violencia y la injusticia social. Con su fuerza y honestidad, «Zombie» nos recuerda que la ira
también puede ser un acto de resistencia frente a lo que no debería ser aceptable. - «Todo es pena» de Carmen París: Esta canción, con su tono melancólico y reivindicativo, nos muestra cómo la ira puede surgir de la injusticia y la frustración. La voz de Carmen París transmite una rabia contenida, mezclada con dolor, que invita a reflexionar sobre las causas profundas de esta emoción.
- «El Patio» de Pablo López: En esta canción, la ira se entrelaza con la melancolía y la frustración
personal. Habla de la necesidad de expresar sentimientos reprimidos y de buscar claridad en medio
del caos emocional. Es un ejemplo de cómo la ira no siempre se grita, a veces se siente como un
nudo en el alma que busca ser liberado a través de palabras y música. - «El vuelo del moscardón» de Rimsky-Korsakov: Esta obra clásica es un torbellino de energía que simboliza la intensidad y velocidad de la ira. Con su ritmo frenético y repetitivo, nos transporta a ese estado de agitación que sentimos cuando la ira se apodera de nosotros. Una pieza perfecta para conectar con la emoción y comprenderla desde un punto de vista musical.