Podemos definir la felicidad como esa sensación agradable y brillante que sentimos dentro de nosotros y nosotras cuando nos pasan cosas buenas. Es una emoción luminosa, cálida, que aparece cuando algo nos hace sentir bien por dentro. Puede surgir en momentos grandes (un cumpleaños, un viaje…) o en momentos muy pequeños (un abrazo, un juego, un baile, una mirada).
Imagina que la felicidad es como tener un sol pequeñito y calentito dentro de tu barriga o tu pecho. A veces brilla mucho y te sientes con ganas de saltar, reír y dar abrazos. Otras veces, brilla un poquito más suave, pero sigue ahí, haciéndote sentir tranquila/o y a gusto.
Se manifiesta con una sonrisa espontánea, energía positiva, ganas de moverse, cantar o bailar, sensación de ligereza, mirada brillante…
Es importante recordar que no todo el mundo sentimos la felicidad de la misma manera o por las mismas cosas. Para una persona la felicidad puede ser ver un partido de fútbol, y para otra, puede ser pintar un cuadro tranquilamente en casa. Y ambas formas de sentir felicidad son válidas.
La felicidad no es constante: va y viene. Y eso es bueno, porque así podemos disfrutarla aún más cuando llega.
Para trabajar esta emoción, hemos seleccionado cuatro piezas musicales:
● “Can Can” – Offenbach. Esta música explosiva, rápida y brillante es casi un estallido de felicidad colectiva. Su ritmo invita a moverse, saltar, bailar, reír… ¡Es pura energía feliz en forma musical!
● “Zorba el griego” – Mikis Theodorakis. Un tema tradicional griego que empieza lento y acaba en una fiesta colectiva. Representa la felicidad que nace en grupo, desde la amistad, la complicidad y el baile compartido.
● “Felicità” – Albano y Romina Power. Una canción que habla de la felicidad en las pequeñas cosas: “un gesto, una mirada, una simple canción”. Perfecta para recordar que no hace falta mucho para ser feliz.
● “Don’t Stop Me Now” – Queen. Una de las canciones más felices de la historia del pop. Freddie Mercury canta sobre sentirse imparable, libre, lleno de ganas de vivir. Es una felicidad llena de fuerza y libertad. Un estudio de un neurocientífico determinó que, debido a su tempo (cerca de 120 pulsaciones por minuto), su tono y su estructura melódica, es la canción que produce de forma más universal el sentimiento de felicidad

